

En la trayectoria de Silke, las etapas no son aisladas. Se entremezclan,
una vertiente nutre la otra...
El germen de la próxima etapa emerge en la anterior, o a veces
surgen paralelamente. Por esta razón en sus obras las fronteras
se diluyen.
El dibujo y la pintura son un constante entrenamiento de la mano y la
mirada, para luego crear libremente en la seda.
Hay imágenes arquetípicas en ella, que desafiando el tiempo
aparecen una y otra vez, transfiguradas. El fuerte carisma de búsqueda
por el profundo sentido de la vida, lleva a Silke a encontrar respuestas
y a abrevar en la sabiduría milenaria de los pueblos. Mas allá
de las diferentes épocas y culturas los hombres se hermanan en
la confraternidad de la existencia. Por eso, caminos ya recorridos y
antiguos saberes son para Silke, motivación y privilegiada fuente
de creatividad.
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